¿Quiénes somos?
Mel del Pallars es una pequeña empresa familiar dedicada a la apicultura artesanal, fundada en 1985 por Sergi Pinyol, fruto de una vocación profunda por el mundo de las abejas y de un compromiso sincero con la naturaleza. El proyecto nació en el Pallars, un territorio de gran riqueza paisajística y botánica que ha marcado desde el primer momento la identidad y calidad de nuestros productos. Desde sus inicios, nuestra filosofía ha sido clara: elaborar una miel artesanal, natural y auténtica, respetando los procesos tradicionales y el ritmo propio de las abejas.
Durante más de treinta años, hemos mantenido una relación directa con nuestros clientes a través de ferias y mercados locales, espacios que nos han permitido compartir no sólo nuestros productos, sino también nuestra forma de entender la apicultura. Esta proximidad nos ha ayudado a crecer de forma progresiva y responsable, incorporando nuevos conocimientos y técnicas sin perder nunca la esencia familiar ni el respeto por los métodos tradicionales de extracción. Cada cosecha es trabajada cuidadosamente para preservar intactas las propiedades naturales de la miel, así como su aroma y sabor característicos.

Nuestra producción se basa en la trashumancia apícola, una práctica tradicional que consiste en desplazar las colmenas según las diferentes floraciones a lo largo del año. Este sistema permite obtener variedades de miel con perfiles organolépticos únicos, reflejando la diversidad floral de cada entorno. La mayor parte de nuestras mieles -como la de romero, encina y roble, mil flores o lavanda- se producen en el Pirineo Catalán, un entorno privilegiado por su biodiversidad y la baja presencia de contaminación ambiental. Esta calidad natural se traduce en una miel más pura, con intensos matices aromáticos y una gran riqueza nutricional.

Además de la producción principal en el Pirineo, también trabajamos en otras zonas del principado para ampliar la variedad de floraciones. Es el caso de la miel de naranjo, elaborada en Castellón de la Plana, donde el clima mediterráneo favorece una miel suave y aromática muy apreciada por los consumidores. A pesar de esta diversificación territorial, mantenemos siempre nuestro compromiso con una producción responsable y de proximidad, priorizando los recursos naturales de nuestro entorno.
Nuestra miel es 100% natural, sin azúcares añadidos ni aditivos, y se envasa con el mínimo procesamiento posible para conservar todas sus propiedades. Cada bote representa la combinación de tradición, experiencia y pasión por un oficio que forma parte de nuestro estilo de vida. Trabajamos con prácticas apícolas sostenibles, evitando procesos agresivos e interviniendo sólo cuando es necesario para garantizar el bienestar de las colonias. Entendemos que la calidad de la miel depende directamente de la salud de las abejas y del equilibrio del medio natural.
De la colmena a la mesa
Continuamos trabajando con la misma dedicación de nuestros orígenes, con la voluntad de llevar a cada mesa un producto honesto, de calidad y fiel al territorio.
